El balón rueda y vuela incesante los fines de semana sobre el pasto de chinampas, en una clara muestra de la versatilidad de esas islas artificiales construidas con base en el ingenio y necesidad alimentaria de los antiguos pobladores de Xochimilco, al sur de la Ciudad de México.
Foto y texto: Axel Trujillo
La historia, el ingenio y la tradición se conjugan de manera extraordinaria en Xochimilco, sitio que ha convertido en espacios versátiles sus famosas chinampas, que bien pueden ser un ejemplo extraordinario de las superficies donde es posible jugar futbol, actividad a destacar con motivo del Campeonato Mundial de dicho deporte que se jugará de manera tripartita en sedes de México, Estados Unidos y Canadá.
Como parte de Experiencias de un día organizadas por Adventure Travel Mexico (ATMEX), la feria de turismo de aventura, naturaleza, rural y comunitario más importante de Latinoamérica realizada del 21 al 23 de mayo de 2026 en el hotel Presidente Intercontinental de la Ciudad de México, elegí el recorrido ofrecido por Las Ninfas, empresa familiar que organiza recorridos y diversas actividades en la zona de canales de Cuemanco -hábitat natural del famoso axolote-, donde recibe parejas, grupos pequeños y medianos en su chinampa.
Cuemanco se ubica entre Periférico Sur y el Eje 3 Oriente, vialidad que atraviesa la ciudad de sur a norte en ambos sentidos y que en esa parte es conocida como Avenida Cafetales y cruzando el puente de Muyuguarda.
Xochimilco es una de las dieciséis alcaldías de la Ciudad de México, cuyos orígenes se remontan al Período Preclásico mesoamericano. Al inicio del Posclásico era un importante asentamiento que fue sometido por los mexicas en el siglo XV. Desde entonces y hasta los años 60 del siglo XX, el territorio de Xochimilco se convirtió en uno de los proveedores de alimentos para la capital mexicana, trasladados en pequeñas embarcaciones de madera a través de canales como el de La Viga, los cuales eran desembarcados atrás de Palacio Nacional.

La palabra proviene del náhuatl xōchi-, ‘flor’, mīl-, ‘milpa’ y -co, de lugar, comúnmente traducido como “la sementera de flores” o “Chinampas de Flores”, aunque también puede traducirse como “Lugar en la sementera de las flores” o “Milpa de flores”.
En la actualidad, el territorio de Xochimilco se compone de 14 pueblos originarios, los cuales conservan muchos rasgos de su cultura tradicional y herencia indígena. Tanto las montañas del sur y la zona lacustre del centro de la alcaldía forman parte de la mayor reserva natural de la Ciudad de México.
En cuanto a las chinampas, éstas tienen origen en una técnica agrícola mesoamericana desarrollada y compartida por varios pueblos del Valle de México. Tras la desecación de los lagos del Anáhuac, solo Xochimilco y Tláhuac conservan la chinampería, que junto con los canales son unos de los principales destinos turísticos de Ciudad de México que atrae a visitantes nacionales y extranjeros. La Unesco proclamó las chinampas de Xochimilco como patrimonio cultural de la Humanidad en 1987.

En el embarcadero de Cuemanco nos recibió Yuridia Sánchez, directora de experiencias de Las Ninfas, para dirigirnos por el canal hacia su chinampa a bordo de una trajinera. Conforme avanzamos vimos a las orillas y sobre las ramas de ahuejotes (Salix bonplandiana) ejemplares de garza blanca, garza gris o “perro de agua” -como le conocen los lugareños por graznar de manera similar al ladrido de perro-, patos y otras aves, entre ellas colibríes y cardenales.

Después de unos minutos desembarcamos en la chinampa donde Las Ninfas reciben a los visitantes, quienes tienen la oportunidad de degustar platillos tradicionales, como sopes, gorditas de chicharrón y quesadillas de flor de calabaza, y de temporada huitlacoche, quelites y quintoniles, además de mole, entre varios más.

Las Ninfas ofrece paseos en kayak, trajinera, glamping (acampada con cierto lujo), yoga, relajación y meditación; recepción de parejas, grupos pequeños y medianos para actividades al aire libre y convivencias.

Mientras Yuridia Sánchez informa que el nombre de la empresa familiar se debe a una flor acuática en forma de corazón que habita en los canales, vemos el tráfico incesante de ida y vuelta de lanchas repletas de equipos de futbol femeniles y varoniles, infantiles, juveniles y veteranos, en compañía de familiares. Es un fin de semana cualquiera.
En chinampas vecinas vemos, por un lado, vacas, caballos, cultivo de hortalizas y, enfrente de la que nos encontramos, al otro lado del canal y delimitada por árboles y plantas, un partido de futbol. Los fines de semana todo el día rueda el balón sobre el césped de las chinampas; algunos caen al agua.
El ahuejote sirvió para sujetar las islas y favoreció el ambiente para la reproducción de la fauna acuática, y es importante en el ecosistema de Xochimilco porque controla la erosión del suelo y forma barreras rompevientos que protegen los cultivos.
El ajolote

En nuestro recorrido no podía faltar el encuentro con el axolote (Ambystoma mexicanum), en riesgo de extinción en su hábitat natural, al igual que otras especies acuáticas. La decisión de desecar la cuenca de México, la introducción de especies, como el lirio acuático y la carpa europea, además de verter agua contaminada a los canales, provocaron un desastre que casi condujo a la desaparición del ecosistema y sus especies.
De regreso al embarcadero de Cuemanco visitamos el santuario de axolotes, idea y atendido por un biólogo egresado de la Universidad Autónoma Metropolitana, quien preserva ejemplares en cautiverio porque no sobrevivirían en libertad -aseguró- debido a la contaminación del agua de los canales.